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jueves, 4 de mayo de 2017

Ojo por ojo hermano Jabes Meda


La miseria humana -en todo su esplendor- es hipócrita como la condición del pastor protestante, quien crió al sicópata Jabes Meda. Por favor no me vengan con argumentos mentirosos, los hechos lo demuestran. Ese hijo de pastor asesinó a una niña e hirió a otros, allí está el vídeo que un peatón tomó con su teléfono.

En consecuencia, hoy me permito tomar una posición radical a favor de la vida humana y la dignidad de todas las personas. Para lograr esa condición me permitiré recurrir a la argucia de citar a la biblia en el versículo del libro de Éxodo 21:24-25, que dice literalmente:  "24 Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 Quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. " ¿lo recuerdan?

Sobre todo, lo traigo a la reflexión para los cristianos, quienes son las personas más egoístas y falsas que tiene la fe, su práctica lo demuestra. Como lo dice ese su libro, "por sus frutos os conoceréis", Mateo 7:15. Precisamente los "frutos" de este pastor y de todos los pusilánimes predicadores los exponen como esos seres miserables; quienes han contribuido -de manera fundamental- a crear esta sociedad enferma que tenemos. Porque invocan a su "dios" para esconder sus maldades y dan el ejemplo del arribista que se propaga como una peste en nuestra sociedad.

Puedo citar una larga lista de atrocidades de los pastores, pero les recuerdo un par de casos paradigmáticos, véase: el señor Cash y la corrupción o al señor Hernández Cabrera acusado de pedofilia por la violación de las niñas de su feligresía. Casos documentados que tienen expediente en el Ministerio Público. Sin embargo, estos dos casos me resultan esenciales para explicar que el "dios" de estos "guías espirituales" es el dios real de una humanidad enferma que cree en ese dios. Para ellos no hay otro, es el mismo dios que invocan para cometer todas sus arbitrariedades en nombre de este supuesto dios, quien imaginariamente los “limpia” de culpas porque creen en él. ¡Vaya, trampa tan enferma es la fe de este dios imaginario de los cristianos!

Pero les comparto algo simple, queridos lectores, DIOS, ese dios o cualquier otro, NO EXISTE. Todas las deidades son un invento de unos pícaros para someter a través del MIEDO a los fieles creyentes. Porque el miedo es el fundamento de todas las religiones, ese miedo al más allá y estos pastores, curas, predicadores, profetas, elegidos y demás perversos lo usan para controlar y subyugar a la población incauta para su beneficio.

Pero usted querido lector no me cree que su dios no existe; es más intuyo que me está insultando o que dejó de leer esta columna porque necesita aferrarse a ese dios para tener alguna seguridad en su vida, aunque en el fondo de su ser usted también dude de su existencia. Porque tiene miedo, entonces, le propongo que regrese a su Biblia, recuerde el versículo de “ojo por ojo” y oré para que al hermano Jabes le corten una pierna y un brazo, así su dios obraría de acuerdo a su fe; o ¿será que ese dios deseaba que el hijo de un pastor, quien predica en su nombre, asesinara a una niña?


Pero al final, no importa lo que le pase Jabes, porque de la muerte no se regresa y Brenda no regresará nunca más de la escuela. Dejo entonces, esta nota de enojo como causa para la fe en la humanidad. Mis principios de respeto me obligan a condenar a este sicópata y comparto estas palabras como un gesto solidario con la familia de la niña Brenda.