La miseria humana -en todo su
esplendor- es hipócrita como la condición del pastor protestante, quien crió al
sicópata Jabes Meda. Por favor no me vengan con argumentos mentirosos, los hechos
lo demuestran. Ese hijo de pastor asesinó a una niña e hirió a otros, allí está
el vídeo que un peatón tomó con su teléfono.
En consecuencia, hoy me permito tomar
una posición radical a favor de la vida humana y la dignidad de todas las
personas. Para lograr esa condición me permitiré recurrir a la argucia de citar
a la biblia en el versículo del libro de Éxodo 21:24-25, que dice
literalmente: "24 Ojo por ojo,
diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 Quemadura por quemadura,
herida por herida, golpe por golpe. " ¿lo
recuerdan?
Sobre todo, lo traigo a la reflexión
para los cristianos, quienes son las personas más egoístas y falsas que tiene
la fe, su práctica lo demuestra. Como lo dice ese su libro, "por sus
frutos os conoceréis", Mateo 7:15. Precisamente los "frutos" de
este pastor y de todos los pusilánimes predicadores los exponen como esos seres
miserables; quienes han contribuido -de manera fundamental- a crear esta
sociedad enferma que tenemos. Porque invocan a su "dios" para esconder
sus maldades y dan el ejemplo del arribista que se propaga como una peste en
nuestra sociedad.
Puedo citar una larga lista de
atrocidades de los pastores, pero les recuerdo un par de casos paradigmáticos,
véase: el señor Cash y la corrupción
o al señor Hernández Cabrera acusado
de pedofilia por la violación de las niñas de su feligresía. Casos documentados
que tienen expediente en el Ministerio Público. Sin embargo, estos dos casos me
resultan esenciales para explicar que el "dios" de estos "guías
espirituales" es el dios real de una humanidad enferma que cree en ese
dios. Para ellos no hay otro, es el mismo dios que invocan para cometer todas
sus arbitrariedades en nombre de este supuesto dios, quien imaginariamente los “limpia”
de culpas porque creen en él. ¡Vaya, trampa tan enferma es la fe de este dios
imaginario de los cristianos!
Pero les comparto algo simple,
queridos lectores, DIOS, ese dios o cualquier otro, NO EXISTE. Todas las
deidades son un invento de unos pícaros para someter a través del MIEDO a los
fieles creyentes. Porque el miedo es el fundamento de todas las religiones, ese
miedo al más allá y estos pastores, curas, predicadores, profetas, elegidos y
demás perversos lo usan para controlar y subyugar a la población incauta para
su beneficio.
Pero usted querido lector no me cree
que su dios no existe; es más intuyo que me está insultando o que dejó de leer
esta columna porque necesita aferrarse a ese dios para tener alguna seguridad
en su vida, aunque en el fondo de su ser usted también dude de su existencia. Porque
tiene miedo, entonces, le propongo que regrese a su Biblia, recuerde el
versículo de “ojo por ojo” y oré para que al hermano Jabes le corten una pierna y un brazo, así su dios obraría de
acuerdo a su fe; o ¿será que ese dios deseaba que el hijo de un pastor, quien
predica en su nombre, asesinara a una niña?
Pero al final, no importa lo que le pase Jabes, porque de
la muerte no se regresa y Brenda no regresará nunca más de la escuela. Dejo entonces, esta nota de enojo como causa para la
fe en la humanidad. Mis principios de respeto me obligan a condenar a este sicópata
y comparto estas palabras como un gesto solidario con la familia de la niña Brenda.
