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sábado, 29 de septiembre de 2018

El modelo de la corrupción y el lucro ilimitado


En el aspecto cotidiano, el país -Guatemala- enfrenta una de sus peores crisis  institucional desde los Acuerdos de Paz, en 1998. En lo visible, un grupo de viejos militares en contubernio con la cúpula agro-exportadora se han atrincherado para impedir que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, -CICIG continúe su mandato.

En lo inmediato es porque este grupo -militares/agro-exportadores- está siendo investigado por los equipos legales de la Comisión por sus actos ilícitos. Ese primer postulado sobre la corrupción es cierto. ¡El país tiene una enorme desigualdad, entre otros factores, por la corrupción!

Muchos políticos de ocasión y riquillos de oportunidad, como los llamo, tiene procesos legales por enriquecimiento ilícito. Destacan en estas causas jurídicas, obvio, la del presidente Morales y algunos de sus allegados, quienes se ven con el agua en el cuello. Por eso actúan de esa forma rabiosa. NO desean terminar como el ex presidente, Pérez Molina / Baldetti, quienes están presos por… ahh sí, CORRUPTOS. 

Pero querido lector/a, la corrupción -como muchos aspectos de la vida- tiene una dinámica que implica a toda la sociedad.  Es decir, se puede explicar como una calle de dos vías, para exponerlo de forma más amena. Si por una parte, -una vía- están los políticos de ocasión con los riquillos de oportunidad, quienes se apropian de manera ilegal de todo ese dinero que se genera por la riqueza social del país; este dinero mal habido termina -la otra vía- en el sistema financiero: los bancos.

Los bancos son las instituciones que articulan todo el sistema económico del país y del mundo. Porque inventamos, como humanidad, el dinero como valor de cambio. Ejemplifico, por ocho horas de trabajo diario -durante un mes- un empleado del más bajo nivel educativo recibe el salario mínimo. Con este sueldo, el sujeto compra alimentos, vestido y consigue donde vivir. ¿Si es que le alcanza? Pero eso es para otra columna.  En síntesis, sus horas laborales se transforman en salario y el dinero del salario en los insumos que necesita para vivir. Todo está intermediado por el dinero. El dinero como valor de cambio, ese dinero que los bancos manejan.

Entonces, comprendemos que los bancos son los intermediarios de todo el dinero. Este todo incluye las coimas por corrupción. Porque el dinero que se robó la ex vicepresidenta Baldetti, por ejemplo, no lo tenía en un baúl bajo su cama. Era mucho lo que se apropió ilícitamente y no cabía en el cofre del pirata. Además, aunque es una mujer a la que se le probó la corrupción tiene suficiente soberbia, así que invertía sus coimas en el banco. Luego, con ese dinero compraba casas, carros y esos detalles propios de quienes nacieron en cuna pobre y están llenos de ambición. Tienen una riqueza de relumbrón, pero fue tanta su codicia que terminó presa. Pero su dinerito mal habito lo depositaba en el banco. ¿Me explico?

Entonces, para que quede claro, el sistema financiero del país -del mundo- es el encargado de hacer funcionar la economía y, por ende, de lavar el dinero de la corrupción también.  Si hemos comprendido esta primera parte, debemos apuntar que los dueños de los bancos locales están vinculados con los dueños de los bancos de otros países. Entre instituciones bancarias -a nivel mundial- se hacen operaciones donde se mueve el capital. Muchos, muchos millones de millones de dólares o euros, como lo prefiera, donde se incluye el dinero de la corrupción.


La crisis que atraviesa el país es en parte por las presiones que los banqueros locales, de forma oculta, están creando para no perder sus privilegios en el modelo del lucro ilimitado que tienen. Aclaro, los banqueros deben ganarle a todos por igual, políticos / agro-exportadores y usted querido lector, cuando compra su equipo de sonido o lavadora a plazos. ¡Ahh, con esos intereses tan leoninos! Esto no quiere decir que Morales y sus secuaces no sean imputados de corrupción. Luego de sus debidos procesos legales, pagar sus fechorías con la prisión.

Entonces, si advertimos que esta parte de la crisis solo expone a los actores visibles, como lo son los políticos ocasión y riquillos de oportunidad y deja ocultos a los banqueros locales.  Debemos preguntarnos, ¿por qué los banqueros, los dueños del dinero y la economía local, permitieron la creación de la CICIG?

Además, porque estos banqueros locales son tan torpes que usan las voces de campesinos semi analfabetas y siguen gritando comunismo y otras sandeces. Intuyo que por esa soberbia que tiene la ignorancia no se dieron cuenta de cómo se les puso el sable al cuello. Estos banqueros han demostrado que no tienen capacidad de análisis y que los señores más poderosos del dinero los quieren destruir y sin que lo sintieran les encajaron una CICIG.  ¡Vaya dilema en el que se encuentran!

Por lo que re-afirmo que la hipótesis pertinente es que los banqueros de otros latitudes -más poderosos- quieren parte o toda la tajada de la corrupción. Por eso, desde el centro del poder político a nivel mundial, véase los Estados Unidos, permitieron crear la CICIG para investigar y destruir de manera tangencial a los banqueros locales.  Quienes ahora gritan desesperados y resucitan a los fantasmas del comunismo y echan a los militares a la calle, como sus fieles esbirros de cacería. Además, los militares también se han enriquecido con la corrupción.

El detalle es que los efectos secundarios de una CICIG fortalecida, como lo fue estos últimos años con el comisionado Velázquez,  creó -sin proponerlo- una conciencia cívica sin precedente en el país. Así que ahora podemos cuestionar la moral de los banqueros, a nivel local y mundial, quienes no tienen ninguna compasión para destruir países y asesinar a millones de personas. Para cumplir sus metas, estos banqueros internacionales, usan a personajillos como Morales y su corte de mediocres. Además, les dan unas monedas, les compran unos anteojos de Q21,900.00 y los dejan jugar a la corrupción, hasta que ven sus intereses afectados; entonces los procesan y los meten presos.

Para que le cuente querido lector/a, como se dice en la voz popular, el Fondo Monetario Internacional, conocido por sus siglas como –FMI, es una de las instituciones bancaria más poderosas de la humanidad. El –FMI al día de hoy nos está imponiendo -como país- una política económica de la usura a su favor. Es decir nuestra pobreza es para su generar su riqueza y usa a estos personajillos como Morales y sobre todo a los pobres de espíritu del país: los agroexportadores.

En consecuencia, los directivos del –FMI son los verdaderos banqueros del mundo y harán rodar la cabeza de algunos banqueros locales, con la de los políticos de ocasión y los riquillos de oportunidad, porque afectaron sus intereses. Además, ahora tiene la capacidad de controlar el dinero desde otras dimensiones y no necesitan -forzosamente- a los esbirros locales.

Sin embargo, un sector mayoritario en Guatemala encuentra oposición a este modelo de lucro que se ampara en la corrupción de los banqueros y que se sostiene por los políticos deshonestos  y los riquillos de ocasión. Porque no es el modelo del país que deseamos; me incluyo. Así que, para empezar, Morales debe ir preso, por el financiamiento ilícito en su campaña. Ese dinero que pasó por las instituciones bancarias locales que, incluso, algunos banqueros locales promovieron, para no perder sus privilegios dentro de la corrupción.

Pero nos debemos cuidar -como ciudadanos- para que el Fondo Monetario Internacional no nos termine de  destruir con todas sus políticas económicas. En el vocabulario de la humanidad existe la palabra “basta”, basta de la corrupción de los banqueros, basta de la violencia de los políticos de ocasión o de los riquillos de oportunidad y alzo mis palabras en pos de la dignidad humana, en contra del lucro de los banqueros.

miércoles, 6 de junio de 2018

La fuerza de la naturaleza versus el mediocre presidente y la caridad


La tragedia social por la erupción del Volcán de Fuego es responsabilidad del Estado, directamente por la irresponsabilidad del monigote Morales y todo su mediocre equipo en el gobierno actual. La indignidad que causan los comentarios públicos del Señor Presidente, como por ejemplo: “no hay presupuesto para auxiliar a las víctimas”, demuestra con creces su malicia, arribismo y torpeza. Este sujeto no tiene ninguna cualidad humana, menos de estadista. ¿Qué está haciendo en el puesto?, reflexione, querido lector. 

No deseo imaginar lo que dice en privado, porque es tan ingrata su actitud que ni calcinándolo mil veces con toda la lava del volcán se borraría la ignominia que él, como individuo, le ha causado al país.  Nada lo redime.


El papel de este individuo en el proceso histórico será calificado como mediocre y deberá ser recordado como el arquetipo de monigote racistas, clasista y sexista que es.  Pero la verdadera tragedia humana no se debe a la erupción de un volcán que, incluso, es predecible; se debe a la estructura social del despojo que ocasionan los banqueros, pseudo industriales, terratenientes y demás personajes de oscura conciencia, quienes se regodean en su maldad y hacen alarde de su riqueza.

Ante la brutal fuerza de la naturaleza y la tragedia social muchos compatriotas, por la meliflua respuesta del gobierno, se agolpan y crean un gesto de caridad. “Donemos algo para ayudar a nuestros hermanos”.  En ese momento, por la desgracia que ocasionó la erupción del Volcán de Fuego, se convierten en “nuestros hermanos”. Antes eran campesinos andrajosos y pobres. Triste condición que nos dejó la conciencia del miedo. La comodidad -desde la distancia- hace que muchos se golpeen el pecho ante la devastación. Sin embargo, en su entorno cotidiano son indiferentes, incluso, han naturalizado el despojo como forma de vida; “son pobres porque no trabajan”.




Esta forma de conciencia no es gratuita ni mucho menos significa que la humanidad haya perdido el valor de la solidaridad. Pero dentro de la diversidad de personas están aquellos sujetos masculinos y femeninos, quienes son capaces de volcar todo el egoísmo para su comodidad: me basta citar a los diputados. NINGUNO, insisto, ninguno tiene un ápice de bondad: todos son malvados y oportunistas. Además, están las instituciones cuyo eje es la violencia: véase el ejército. Por último, los dueños del dinero, esos rapaces banqueros, quienes son malditos de lucrar con el hambre y la tragedia humana: “Abramos una cuenta, donemos”, mientras el dinero les reditúa intereses por minuto. 

Sin embargo, estos sectores -militares, políticos y ricos- se articulan de forma eficiente en el manejo de la conciencia social del miedo. Con sus actitudes, estos señores y señoras crearon -para nuestra época- el terror como el ente rector de la vida. Así, los ideólogos del sistema tienen máximas como: “No pienses de más porque te asesinamos” o “Si no consumes, eres un subversivo”. Hace muchos años, la sociedad consideraba otros valores, pero la brutal guerra -entre otros factores- desgarró la empatía y la convirtió en un estado amorfo de la conciencia.

Se agradece, desde la instancia individual, el gesto de caridad. Hoy, un campesino desarrapado agradece la frazada y el pucho de café que llegó,  pero la caridad le resta responsabilidad al Estado y a sus ejecutores, el gobierno.  O ¿El Estado es solo para beneficio de los ricos?, reflexione, querido lector. ar

Es decir, la tragedia social es causa de la desigualdad del sistema en su conjunto y no por la erupción de un volcán. La caridad es el resultado de los sentimientos de culpa de una sociedad resuelta en la conciencia del miedo. ar