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martes, 6 de agosto de 2019

Peón de la maldad

Borradores inéditos para explicar la política exterior Latinoamericana

Elecciones en Argentina y Guatemala. 2019


La política actual -alrededor del mundo- se construye desde la violencia que impone la desigualdad. Sin lugar a dudas, es uno de los peores períodos en la crueldad de la historia humana. Se debe calificar como uno de los peores tiempos porque hemos creado como sociedad global una riqueza sin precedente, donde todas las personas podrían compartir con dignidad. Sin embargo, vivimos -día a día- en un sistema que afinó sus mecanismos para despojar al otro. 

¿Quién es el otro?, se ha preguntado alguna vez, querido lector. Porque tengo la certeza que la desde la supuesta comodidad de nuestras redes sociales todo lo que le pasa “al otro” queda en un lugar lejano. Por ejemplo, ¿quiénes son esos emigrantes -sudacas- que intentan llegar a los territorios “dorados” de la Europa?, o  ¿dónde cayeron esas bombas de países exóticos que apenas reconocemos en el mapa?, o -peor aún- ¿dónde está la geografía de ese pequeña nación que el presidente Trump quiere convertir en “tercer país seguro”? 

Medite querido lector, porque le confirmo que Usted es el “otro”.  Porque Usted es un producto más para el sistema y forma parte de ese grupo -sin forma- de millones de consumidores; que a los dueños del sistema les interesa mantener con un hilo débil. Para lo mismo le venden "humo para su comodidad”. Pero cuando la ambición de los poderosos crece, los hilos que cortan son de personas como Usted. Usted es el otro: comprenda.

En estos tiempos de perversidad contra la condición humana, es imperativo cuestionar: ¿quiénes son los malos? ¿Es una pregunta ética? Para empezar, enunciaré lo evidente: una camada de políticos serviles al gran capital y enemigos de los países que gobiernan: por ejemplo; Macri en Argentina; Boslonaro -un hombre lleno de odio- en Brasil; JON en Honduras; el depuesto Ricky Roselló de Puerto Rico; obvio, Jimmy Morales de Guatemala; es evidente que hay más perversos pero por espacio no los puedo nombrar ahora. Políticos, quienes se reparten por toda la América nuestra y son los peones de la maldad.  

En este momento, más de algún lector/a dirá que soy “zurdito”, como me escribieron hace un par de días. Ni siquiera voy a rebatir esa idea. Porque si la realidad de millones de personas en condiciones precarias o extremas no los conmueve a la solidaridad; tendré la bondad de explicarle cómo los ideólogos del sistema juegan con su conciencia. 

Sandra Torres
Acordemos un primer punto: el político del neo-liberalismo es el peón de los poderosos. Los poderosos del mundo son un pequeño grupo de personas que alimentan al odio y las guerras para enriquecerse. Los poderosos contratan a ideólogos, como el fundador Facebook, -Mark Zuckerberg- quien le vendió los datos de los perfiles  de las cuentas de Facebook a una empresa llamada Cambridge Analytica, que usó la información, por ejemplo, para crear una campaña de ODIO  donde el enfermo mental -tal Hitler- de Trump asumiera la presidencia de los Estados Unidos. 

Alejandro Giammattei
Estos son los hechos históricos, querido lector; los puede ver en las noticias. Zuckerberg fue interpelado en el Congreso de los Estados Unidos y admitió que vendió la información.  Le comento que con los datos de su perfil, como el de 87 millones de usuarios más, crearon anuncios -casi personalizados- que le empujaron al miedo. Esa "propaganda política" hizo tambalear los soportes vitales que le dan su identidad; atacaron las idea que tiene de la familia, la propiedad privada y la religión. Diseñaron -de forma inadvertida- una sicosis que empujó sus emociones al odio. Pero no es cierto, los "valores" se mantienen estables, solo es el afán de los poderosos distorsionar la información para enriquecerse desde esta sicosis.

Toda esa información de Facebook pudo tener otro cause, por ejemplo, generar solidaridad. Pero a los “poderosos del mundo” no les interesa el bienestar “del otro”, es decir, de USTED, querido lector. A estas personas lo único que les importa es que su riqueza crezca. Para eso usan peones de la maldad en los gobiernos de las democracias en la América nuestra. 

Cristina Fernández y Alberto Fernández
Por lo que me surge la duda,  en estas elecciones próximas, ¿tendrá usted conciencia de cómo lo manipulan?, ¿le quedará claro cómo juegan con su "conciencia"? Entonces, pregunto; ¿por quién votará?, ¿de qué lado de la humanidad se situara: de las personas con bondad o de las personas proclives al odio?  

Concluyamos: para el caso de Guatemala, la disputa de la democracia que validamos quedó entre Sandra Torres, una persona controversial por su actuar político y Alejandro Giammattei, un hombre que ha utilizado la violencia como mecanismo de limpieza social; las opciones no son muy buenas, pero hay que tomar una decisión. Para el caso de Argentina: queda entre el peón del capital: Macri o la opción de los Fernández, quienes quieren recuperar el país para los y las argentinas y que todas y cada uno viva con dignidad. ¿USTED decide? 

martes, 14 de agosto de 2018

Los dictadores de la democracia


Al escribir el título de esta columna, reflexiono sobre la paradoja que el mismo encierra. Es contradictorio, porque democracia no contiene dictadura. Sin embargo, cuando veo la realidad latinoamericana llena de presidentuchos de cartón tal cual; la sentencia cobra sentido.


Para citar  de los peores ejemplos, en este período histórico; pues, tenemos a Macri en la Argentina, a JOH en Honduras. La sombra de Chávez en Venezuela,  ¿cómo es que se llama este sujeto? Sonrío. A este personaje le omito el nombre por mi predisposición intelectual contra la ignorancia grotesca. También tenemos un Ortega en Nicaragua, este personaje se lleva las palmas por la maldad. Vaya un Peña Nieto en México, otro cómico en Guatemala, quien no merece tampoco que lo mencione por su nombre o Mario Abdo Benítez en Paraguay, un iletrado absoluto. La lista se amplía con los mediocres gobernantes de la región. Por espacio no los puedo mencionar a todos. Así que no se ofendan señores presidentes.

Eso sí, todos ellos son incapaces de articular un discurso coherente.  En le caso hipotético que tuviese la oportunidad de entrevistarlos y hacerles la pregunta, ¿por qué gobiernan? Tengo la certeza que ninguno podría dilucidar  alguna idea coherente que explique porque están en el poder político en sus países. Sé que me contestarían una sarta de incoherencias.  Estos personajes,  tampoco tienen un gesto solidario  para con los pueblos que se supone que dirigen. Ignorantes con precisión. Ninguno de ellos comprende lo que significa el Estado.  Eso sí, son arribistas por convicción.  Malandrines del espectáculo politiquero.

Si no fuera tan barbárico su discurso y ridículas sus actuaciones públicas hasta podría dar risa. Un enorme circo de mediocres por la región. Por ejemplo, el cómico de televisión de Guatemala salió vestido de militar para supervisar una obra civil a favor de  los dignificados de una tragedia natural. ¿Qué puedes pensar? ¿Al tipo le falta bastante inteligencia o su cuerpo asesor no sabe nada de protocolo? Pero de la ayuda no se habló nada, se la robaron. También cuando Macri, en un discurso improvisado, minimiza la muerte de dos maestros por las pésimas condiciones materiales que su gobierno tiene en las escuelas públicas. ¿Burlarse de la muerte de un ser humano? Eso es trascender en la ignominia. O cuando a Peña Nieto se le apagó el telepromter y tuvo que improvisar un discurso en la inauguración de la planta de Coca Cola de Guadalajara. El presidente mexicano intentó hilar unas ideas y  afirmó que la bebida en cuestión sirve para adelgazar. ¿De verdad la coca cola sirve para adelgazar? Obvio en medio de un tartamudeo impresionante y todavía preguntó si estaba bien su discurso. No es ciencia ficción o una película de bajo presupuesto, es nuestra realidad.   

Puedo seguir, con un criterio absoluto, enumerando la incapacidad de los sujetos mencionados y otros más para gobernar sus países. Entonces, usted -querido lector o lectora- se debe preguntar ¿por qué están de presidentes en sus países? La respuesta se empieza a dilucidar precisamente por el perfil de mediocres arribistas que tienen.  Es decir, al tirano silencioso y omnímodo de la región, véase al FMI, le conviene esta suerte de personajillos de moral de poca monta. A quienes le importa un colí la dignidad de los seres humanos de sus países. Son irrespetuosos de la vida humana. Estos seres, tal cual aldeanos -como los describía José Martí- cumplen el papel de títeres con beneficios personales para enriquecer a otras partes del planeta.  Entonces, las democracias en la región tienen su dictador invisible y mil veces más tenebroso que los antiguos y bestiales militares. Hoy la democracia es la dictadura perfecta para expoliar hasta la saciedad a nuestros países y matar del hambre a millones de seres humanos. ¿Cuánto tiempo habremos de  aguantar?