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sábado, 9 de julio de 2016

La alfombra roja de la justicia

Todo crimen es una acción que se debe castigar. Esa máxima nos permite comprender la frontera entre el bien y el mal; qué es lo correcto y donde cada individuo, -dentro de un contexto social determinado- sabe cuando obra a su beneficio y viola las leyes.
Con ese conocimiento social de la justicia, tenemos la certeza que la imputada Roxana Baldetti y el sindicado Otto Pérez sabían con precisión -desde la ética legal de nuestra sociedad- que estaban corrompiendo todo el sistema para enriquecerse de forma ilícita.


Entonces, ¿por qué estos presuntos delincuentes tienen privilegios de "alfombra roja", cual si fueran estrellas de cine? La respuesta es sencilla, incluso allí se marca la diferencia de clases de nuestra sociedad. Pero recordemos, ella fue una niña que nació en una colina popular, La Florida, él -un niño de barrio marginal con actitud bélica- hoy -ambos personajes- se han convertido en ricos asimilados. Por eso, el dinero que adquirieron ilegalmente les da, incluso siendo imputados,  prerrogativas sobre un país al cual degradaron aún más en su miseria.
La presunta criminal de Roxana cada vez que debe acudir a una audiencia -de los muchos casos en los que se le vincula- pasa por el sótano del edifico de tribunales, donde se encuentra una carceleta y allí los grupos marginales -llamados mareros o pandilleros- le gritan obscenidades. Ella, con su corte de guardaespaldas privados, trata de no oírlos, pero el morbo de la prensa amarillista nos lo comparte y todos escuchamos el clamor popular de ese grupo marginal que le grita la verdad sin condiciones de complacencias, que va desde “prostituta” o “esa ni tú te la crees”. Total, ellos -los despojados de la tierra- nada tienen que perder y seres nefastos como Roxana u Otto los enviaron todavía más al hoyo de la historia de nuestro país.
Entonces, desde nuestra dignidad -querido lector- percibimos que nunca habrá una acción que los redima y menos si sus actos -en los procesos legales que deben solventar- demuestran al criminal que llevan dentro, sus palabras los condenan.
Por lo que, nuestra petición fundamental y urgente es que les quiten los privilegios, ellos son imputados, o nos deben explicar, ¿por qué Otto tiene un teléfono inteligente en medio de las audiencias o Roxana llega maquillada tal si fuera a un concurso de belleza?
En consecuencia, no son dignos sus privilegios, porque estos sujetos procesales están implicados en el robo de millones al Estado que representaron, por eso sus crímenes se deben considerar como de lesa humanidad. Las miles de muertes de las personas en el país, en el momento que ellos gobernaron, los condena y ni la prisión más oscura los redime. Yo, como usted, deseo que no tengan más privilegios, porque ellos destruyeron más nuestra ya derruida patria.
Pero, después de estas palabras y nuestro anhelo de justicia, los referidos imputados tendrán siempre esos privilegios de “alfombra roja”. Por ejemplo, veremos en las noticias a una mujer de apellido Ayuso, otra imputada en el caso de Cooptación del Estado donde Roxana y Otto eran los cabecillas, intentar patear a una guardia de presidios. Pero lo peor es la televisión abierta al servicio del sistema criminal de injusticias que ha pervivido por décadas en Guatemala intenta minimizar las acciones de estos presuntos delincuentes y uso la palabra “presuntos”  porque aceptamos el principio de inocencia.

En síntesis, la historia de nuestro país parece no poder acceder a los cambios necesarios para que todos los ciudadanos tengamos una vida digna, esto se debe a la vieja mentalidad conservadora de privilegios y despojos. Además, hoy la misma mentalidad retorcida continúa con los nefastos personajes que hoy gobiernan.

martes, 28 de junio de 2016

Las deudas de un ciervo inmoral

Si Dios es el de Cash Luna, debemos cuestionar toda la fe que sostiene su práctica. Porque los evidentes visos de corrupción -con su mega posición- empiezan a salir a flote y pronto estará destronado. Como una predicción, le aseguro -querido lector- que antes de caer el pastor en prisión, lo más seguro es que salga huyendo y sea prófugo como Sinibaldi, quien pronto lo hallará la Interpol y terminará tras los barrotes.

Para las personas, como usted, quienes practican el respeto y su fe de una forma honesta es inmoral que un pastor reciba coima de una corrupción, coloque una bandera gigante con un asta de 44 metros y con un valor de casi un millón de quetzales. Ese dios de la opulencia, solo viene de la corrupción moral de un pastor pervertido por la riqueza. Tampoco puede alegar ignorancia, él -le aseguro lector- conoce bien en que aguas turbias navega y sabía con certera posición que el dinero de la bandera era de la corrupción de la ex presidenta, Roxana Baldetti, quien merece por lo menos dos cadenas perpetuas y un día más, para tener la certeza que solo muerta salga de prisión.

Además, por si no lo oyó, lo puede encontrar en el Internet, el mismo Cash aseveró en una prédica -con su antojadiza interpretación- cito textual “…que Jesús tiró las mesas por allá cuando ofrendaron mal…” Dice el anodino pastor que a Jesús no le importó la traición de Judas o la negación de Pedro. Vaya criterios para enseñar el amor al prójimo, el respeto y otras cualidades inherentes que deben contener fe cristiana. Por cierto, Jesús tiró las mesas en el templo, porque precisamente -se lee en la biblia- habían convertido la casa de su padre en un mercado de usureros. Sin embargo, esas palabras de la ofrenda y el enfado de Jesús están selladas con la propia boca de Cash, donde se puede colegir que lo único que mueve a este ser humano es la avaricia al dinero.

El Dios de los cristianos honestos, querido lector, NO ES DINERO. Pero el pastor de marras solo le importa su confort personal, su dios no es el Dios de la fe.
Entonces, veamos unas matemáticas elementales sobre lo que se llama el diezmo en la iglesia denominada la Ciudad de Dios. Por una aproximación simple se puede comprender que la ofrenda es la excusa perfecta para lavar dinero del narcotráfico y otros ilícitos, por ejemplo, la corrupción de una ex presidenta; quien niegue la corrupción en esta iglesia es como escuchar a Pedro negar a Jesús.

En sus datos la iglesia reporta que en el auditorio se pueden sentar once mil personas, de las cuales solo el 10% o 15 % son jefes de familia o sea son las individuos que ofrendan, porque la participación de las esposas y los niños en ese tipo de práctica religiosa es nula. Entonces, ¿cuánto debe ganar este creyente para construir una iglesia como la referida? Los datos no van a cuadrar nunca y la SAT debe investigar a los ofrendantes y las cuentas del pastor. Acá un dato histórico curioso, el Banco Ambrosiano vinculado al Banco del Vaticano fue investigado, precisamente, por el mismo tema, el lavado de dinero de los ilícitos de la mafia. ¿Cuántos ilícitos tendrá Cash Luna para tener una iglesia como La Ciudad de Dios?


En síntesis, si por la fe se mueven montañas por la corrupción se mueve el dinero, se fundan iglesias con pastores que no tienen escrúpulos y lo único que les importa es la riqueza para comprar sus aviones, sus relojes de oro y demás banalidades. Entonces, si Dios es del Cash Luna, debo cuestionar el principio de Dios por la dignidad humana.