Los creyentes
dogmáticos de cualquier doctrina religiosa son el necesario atraso de la
humanidad. Ellos con su torpeza radical han logrado que un reducido número de
personas, en contra posición al dogmatismo que practican, reflexionen y
propongan nuevas explicaciones del origen del universo o la vida.
Por ejemplo, los
llamados cristianos de cualquier denominación son las personas más
conformistas, ellos gritan aleluya al ritmo que les impone su pastor. Como
mansas ovejas conducen sus vidas por una senda sin dudas, donde todo lo que
acontece o deja de suceder es obra de su dios. Muy bien por los que desean
vivir así. Pero su fanatismo es tan radical y cerrado que no pueden comprender
porque el universo es más ancho que la certeza de su dogma o porque los cometas
regresan en órbitas elípticas en la vía láctea; o por qué los murciélagos son
mamíferos. Total, para este grupo de personas eso no importa. Lo único que
deben saber es que su dios existe y que un pastor les dirige su vida.
(Definición de pastor, ser humano con cualidades oratorias sobre una sola
idea). Aparte, esos humanos en su fe creen en lo invisible y lo mágico
justifica sus vidas e incluso usan la violencia para imponer sus creencias.
Basta recordar las cruzadas o el terror por
la fe en la conquista de América.
Allí su
virulento fanatismo los hace atacar a todos aquellos que no gritan amen al
compás de su simplicidad. Hoy en día, en las llamadas redes sociales, aparecen
con sus testimonios tal cuentos suprarrealistas, donde por arte de la magia de
su dios, según sus conocimientos y comentarios, algo milagroso les sucedió. Le
reiteró estimados lectores, felicitaciones por ellos y por los que desean creen
que así es la vida o el origen del universo.
Aquí está el
detalle, diría el cómico cantinflas, es cuando le intentan imponer a otros su
criterio y si uno no responde o por respeto evita la confrontación lo insultan.
Me sucedió el otro día que un hermano de la fe protestante, porque yo no
compartía sus dogmas, me terminó diciendo que tenía "cara de pija".
Fue cuando le argumenté que el irrespeto era parte de su doctrina y que me
debía una disculpa. Obvio me volvió a insultar y dijo que él solo a dios le
pedía perdón. Entonces, le argumenté que dentro de su concepción religiosa,
todos somos criaturas de dios, por ende yo era parte de su dios. A lo cual,
entró al debate otro hermano cristiano, que escribió "quienes solo los que
buscan la fe son salvos." (Un poco enredada su sintaxis). En consecuencia, desde la construcción
ontológica, les expuse que dadas dos categorías contradictorias de su fe, es
decir de su dios, se invalida la doctrina.
A lo cual me llamaron pecador y esas peroratas que tienen los fanáticos
cuando no tienen argumentación. Con la prudencia del caso me retiré de la
estéril polémica, pero le puse el punto final sobre mi tesis del respeto.
Entonces, el
hermano cristiano me comentó en qué universidad estudiaba yo para tener tesis.
Ante tanta ignorancia, no tuve voluntad para argumentar. Pero, para usted
lector, una tesis es el resumen o síntesis de una idea, es la conclusión para
explicar algo de forma directa. Por lo que sostengo mi tesis, los cristianos dogmáticos son las personas
sin respeto en sus vidas y leviatán, ese monstruo mítico de la biblia, expone
-desde sus creencias- los estertores finales de una fe religiosa; ésta se agota
por su intolerancia. Además, porque hay un grupo de personas que se explican la
vida y el origen del universo desde otras perspectivas y sin la necesidad de
imponer sus criterios por la violencia como lo hacen los cristianos.